ARA Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural
Smart LEADER. Desarrollo rural e Innovación

Smart LEADER. Desarrollo rural e Innovación

Smart LEADER es una propuesta metodológica de renovación del enfoque LEADER para potenciar la innovación en el medio rural mediante su integración con el enfoque de la Especialización Inteligente, y todo ello en el marco de un nuevo modelo de gobernanza local (Gobernanza Smart+) que permita la incorporación de los agentes del conocimiento en el ya citado proceso de participación local CLLD (Community-Led Local Development).

Esteartículo analiza el enfoque de la especialización inteligente (Smart Specia- lisation), un enfoque novedoso de la innovación regional que forma parte de la política de cohesión de la UE. En concreto, lo analizamos en el marco del desarrollo rural y, en particular, dentro del método LEADER.

La primera sección de este artículo provee una panorámica del contexto actual de las políticas de desarrollo rural, conectándolas con el debate sobre la innovación, un debate en el que la Smart Specialisation se revela como una metodología apropiada para fomentar la innovación en el medio rural. La segunda sección analiza y compara algunas de las principales políticas que, dirigidas de modo específico a la innovación en las áreas rurales, vienen planteándose en el actual periodo de programación 2014-2020. Por último, se exploran las oportunidades y retos asociados a la aplicación de esta metodología Smart Specialisation dentro del enfoque LEADER.

En particular se ilustran los principales elementos de la propuesta metodológica Smart LEADER, desarrollada a partir de la experiencia del Grupo de Acción Local TAGUS de Extremadura, con la finalidad de fortalecer el papel de la innovación en las acciones LEADER y aprovechar las sinergias con las políticas Research and Innovation Strategy for Smart Specialisation regionales y otras políticas de innovación.

El contexto actual de las políticas de desarrollo rural

En los últimos años, las políticas rurales se han desplazado desde un enfoque sectorial a otro de mayor amplitud, que abarque un espectro más amplio de temas y actividades, entre los que se cuenta la “innovación”. Se reconoce con ello la necesidad de incorporar la innovación para avanzar hacia una economía más competitiva, sostenible e inclusiva en los territorios europeos, según se describe en la Estrategia Europa 2020 (EC, 2010).

La reciente Declaración de Cork 2.0 (2016) enfatiza la importancia de promover el conocimiento y la innovación en las áreas rurales, des- tacando el papel que deben desempeñar en ello las comunidades locales en conexión con las fuentes de donde proviene la ciencia y tecnología y con los promotores de la innovación social; es decir, dentro de una estrecha colaboración entre la comunidad científica, los profesionales, los proveedores de conocimiento, la sociedad civil y los poderes públicos.

Un punto de partida emblemático en los en- foques tradicionales de las políticas de desarrollo rural ha sido el llamado “Nuevo Paradigma Rural” (NPR) promovido por la OCDE (OCDE, 2006), que ha introducido un enfoque dirigido a pro- mover la inversión, a identificar nuevas funciones económicas y a mejorar la competitividad de las empresas instaladas en el medio rural. Otro punto relevante del citado NPR es la relevancia que se le da a la gobernanza multinivel, un concepto que incluye tanto la dimensión horizontal como la integración vertical de la gobernanza como elementos esenciales del desarrollo rural.

Basándose en ello, el documento “Política rural 3.0” elaborado por la OCDE (OECD, 2016) para aplicar el nuevo paradigma NPR (documento que está en consonancia con la mencionada Declaración de Cork 2.0) reconoce como objetivo clave el aumento de la competitividad y la productividad en el medio rural con el fin de mejorar el bienestar social, económico y medioambiental en las zonas rurales.

El citado documento “Política rural 3.0” corrobora el enfoque del NPR basado en el partenariado y la organización colaborativa, entendiendo que con ello se incrementa la capacidad de la escala local para mejorar la participación social en el proceso de implementación de las políticas de desarrollo aplicadas de abajo arriba. El énfasis en la participación de los actores locales conecta la política rural 3.0 con el enfoque euro- peo LEADER, una de las más longevas y exitosas iniciativas de la UE, integrada hoy en el segundo pilar de la PAC y el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), en la cual se prioriza el empoderamiento de la comunidad lo- cal.

La política rural 3.0 sugiere claramente que las políticas de desarrollo rural deben centrarse en fortalecer las ventajas competitivas e identificar en las áreas rurales uno o más nichos nuevos y rentables en la división internacional del trabajo, proponiendo que se utilicen para esta finalidad las herramientas del enfoque denominado especialización inteligente (smart specialisation).

La especialización inteligente es el nuevo en- foque en que se basa la actual política de cohesión de la UE, planteado en la nueva programación estratégica como condicionalidad ex ante para acceder a los Fondos Europeos de Desarrollo Regional (FEDER). Este enfoque marca un cambio “desde una interpretación estrecha de la cohesión, basada meramente en términos de re- distribución y disminución de las desigualdades, a otra basada en apoyar las capacidades latentes de crecimiento allí donde se encuentren” (Landabaso, 2012), con el objetivo de lograr el crecimiento de todas las regiones de la UE. Es un cambio que se origina a partir de la idea de que todas las regiones deben ser innovadoras para compartir la prosperidad en una economía cada vez más globalizada y para responder a los nuevos desafíos sociales.

El enfoque de la Especialización Inteligente se caracteriza por tres elementos fundamentales:

> Priorización de las inversiones en investigacióne innovación. Las prioridades se refieren a los dominios, ámbitos y actividades económicas en los que las regiones o países de la UE tienen una ventaja competitiva o tienen el potencial suficiente para generar un crecimiento impulsado por el conocimiento. Las prioridades pueden ser enmarcadas en dominios o actividades de conocimiento (no solo científicas, si- no también sociales, culturales y creativas), en subsistemas (dentro de un sector o transversales, correspondientes a nichos, clústeres...) y en ámbitos de aplicación de las tecnologías en relación a desafíos sociales y medioambientales específicos. Estas prioridades deben apoyar cambios estructurales en la economía regional capaces de aprovechar las fortalezas ya existentes y las oportunidades emergentes (Foray y Goenaga, 2013).

> Identificación de las prioridades mediante un proceso de descubrimiento emprendedor (entrepreneurial discovery process, EDP), que involucre a todos los agentes que interactúan en os procesos de innovación (empresas, organismos públicos, universidades, centros tecnológicos, parques científicos y empresariales, asociaciones...), con la finalidad de identificar, bajo una visión común, cuáles podrían ser los beneficios de una especialización concreta en un determinado ámbito de la ciencia, la tecnología y la innovación. Este proceso de identificación de prioridades es un elemento clave, y presupone una gestión continuada tanto para identificar como para modificar las áreas prioritarias donde realizar las correspondientes inversiones.

> Apoyo al desarrollo de la acción colectiva y la experimentación, la exploración y el descubrimiento de nuevas actividades (Foray y Goenaga, 2013). Como argumentan McCann y Ortega-Argilés (2013), “la política de innovación debe permitir la experimentación para descubrir qué funciona en qué contexto y qué no”. La naturaleza experimental de la política de in- novación también se relaciona con el creciente énfasis en la construcción de una cultura política orientada a los resultados y la transparencia. Esta perspectiva enfatiza, además, la importancia del aprendizaje en la adopción de nuevas políticas, un elemento éste que es crucial para los territorios rurales, dada la relevancia que en estos contextos tienen los re- cursos latentes y dada también la inercia que suele caracterizar a los procesos de elaboración de las políticas públicas.

La Especialización Inteligente marca el comienzo de “una nueva era en las políticas regionales de innovación de la UE” (Morgan, 2013) en línea con el concepto de desarrollo place-based surgido dentro del debate sobre la política regional europea (Barca, 2009). El concepto de Especialización Inteligente no propone soluciones genéricas, sino que incorpora en su enfoque las especificidades del territorio para alinear los procesos de innovación con las dinámicas de cono- cimiento y con la idiosincrasia socioeconómica, institucional y geográfica de cada región (EC, 2012). La gobernanza multinivel es aquí esencial para concretar el potencial de las regiones y para evitar el riesgo de que los procesos queden cautivos de los intereses locales (Barca, 2009).

Se ha demostrado (Rosa Pires et al., 2014) que el enfoque de la Especialización Inteligente puede adaptarse al entorno rural y a su economía de baja densidad, aparentemente menos favorable a la innovación, y se ha demostrado también que tiene, además, el potencial suficiente para proporcionar un marco adecuado de apoyo a la economía del conocimiento, ayudando a superar las limitaciones de otras políticas públicas.

Políticas públicas de investigación e innovación en el medio rural

La innovación es una prioridad transversal de la política europea de desarrollo rural en el periodo 2014-2020, y por ello debe estar presente en todo el proceso de programación.

Es importante distinguir entre dos términos relacionados, pero no coincidentes: investigación e innovación, por un lado, y agrícola y rural, por otro. Esta distinción nos permite clasificar las políticas actuales de la UE en función de su orientación: más dirigidas por la oferta (políticas de investigación) o por la demanda (políticas de in- novación), y también en función del enfoque utilizado: más sectorial y centrado en los procesos de la cadena agroalimentaria (políticas agrarias) o más holístico y orientado al desarrollo territorial (políticas rurales).

En esta sección se presentarán las dos principales herramientas de la política de la UE dirigidas a la investigación y la innovación en el me- dio rural: la Asociación Europea para la Innovación en materia de productividad y sostenibilidad agraria (AEI-AGRI) y el enfoque LEADER. Dentro de ese marco de intervención pública podemos representar en un diagrama las posiciones de estas herramientas, y los fondos relaciona- dos (ver figura 1).

La AEI-AGRI

En el marco de la Estrategia Europa 2020, la AEI- AGRI es una iniciativa de la UE dirigida a pro- mover la innovación y la transferencia del cono- cimiento en el sector agroalimentario, mediante acciones procedentes tanto de la investigación básica como de la innovación interactiva de naturaleza más empírica. Los proyectos de la AEI- AGRI pueden recibir diferentes tipos de financiación europea, bien del fondo FEADER de la política de desarrollo rural (segundo pilar de la PAC) o bien del programa Horizonte 2020 de investigación e innovación (H2020).

Para lograr sus objetivos, la AEI-AGRI propone la creación de grupos operativos abiertos y participativos (EU SCAR, 2013) en torno a proyectos específicos financiados por el FEADER y, en general, enmarcados en una serie de áreas de interés predefinidas (como por ejemplo, agricultura ecológica, proteaginosas, ganadería) (EIP- AGRI, 2014).

Es importante señalar que los proyectos de la AEI-AGRI no se ocupan de la investigación básica en el sector agroalimentario, puesto que este otro tipo de proyectos se integra en otras iniciativas del programa Horizonte 2020 (H2020). La dinámica en que se inspiran los grupos operativos promueve una mayor participación de los agentes locales, aunque es verdad que de forma algo desestructurada y sin el apoyo de una estrategia local que dé coherencia a los proyectos (de hecho, cada proyecto se evalúa de acuerdo con sus méritos individuales, sin que se exija previamente un análisis específico de sus relaciones con otros proyectos y actividades locales y regionales).

En el ámbito del programa H2020, la AEI- AGRI, a través del grupo de trabajo AKIS (Agri- cultural Knowledge and Innovation Systems in Transition), ha identificado tres áreas principales de investigación: seguridad alimentaria, cambio climático y creación de empleo. El desarrollo de estas áreas se lleva a cabo mediante proyectos multiactor (EU SCAR, 2013) y redes temáticas transnacionales integradas no solo por investigadores científicos, sino también por entidades y agentes del sector agroalimentario que garanticen la aplicación práctica de los resulta- dos. Uno de los objetivos del enfoque multiactor es la consecución de una mayor implicación de los usuarios finales (agricultores, cooperativas, sociedad civil...) en el proceso de cocreación e implementación del conocimiento (European Commission, 2016).

El enfoque LEADER

Como es conocido, en 1991 la Comisión Europea lanzó la Iniciativa LEADER (Liaison Entre Actions de l’Économie Rurale) como un método capaz de impulsar la participación de los actores locales en el diseño y puesta en marcha de las estrategias de desarrollo, así como en los procesos de toma de decisiones y en la asignación de recursos para el desarrollo de sus territorios.

La Iniciativa LEADER ha provisto a las comunidades rurales de una herramienta de desarrollo gestionada desde la escala local por los Grupos de Acción Local (GAL), que son, como se sabe, asociaciones público-privadas integradas físicamente en los territorios y que desempeñan su función con un alto nivel de implicación con la comunidad local en que operan. Hay alrededor de 2.600 grupos actualmente en Europa, en- cargados de aplicar el enfoque LEADER por me- dio de estrategias locales, abarcando más del 54% de la población rural de la UE y reuniendo a actores y grupos del sector público y del sector privado, y de la sociedad civil en su conjunto, interesados en los temas del desarrollo rural.

El éxito de la Iniciativa LEADER ha despertado el interés de instituciones y gobiernos fuera de Europa (OECD, 2006; OECD, 2014). Asimismo, la Comisión Europea ha propuesto extender, para el periodo 2014-2020, los métodos participativos asociados al enfoque LEADER, integrándolos en el llamado Community-Led Local Deve- lopment (CLLD).

El enfoque LEADER se aplica actualmente en el ámbito rural por medio de los Programas de Desarrollo Rural (PDR) nacionales y regionales de cada Estado miembro de la UE, programas que son cofinanciados por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER).

A pesar de que el enfoque LEADER reconoce la innovación como un elemento integral de su actividad, existen varias dificultades para incorporar la innovación en este enfoque. Entre esas dificultades cabe destacar la falta de una definición clara de lo que debe entenderse por “innovación”, entendido muchas veces como algo relacionado más con las aportaciones de cada grupo GAL y con su impulso hacia la búsqueda de soluciones novedosas que con el contenido in- novador real de los proyectos financiados (Dargan and Shucksmith, 2008)2.

De lo señalado en esta sección cabe destacar una serie de dificultades para la promoción de la innovación en los entornos rurales:

Sigue habiendo una brecha entre innovación en sentido amplio e investigación científica y tecnológica. Los agentes del conocimiento (universidades e instituciones académicas, centros de investigación y desarrollo...) no están físicamente presentes en el terreno, por lo que su acercamiento a la innovación agraria y rural tiende a centrarse más en retos de orden global y de carácter universal que a la solución de problemas locales específicos. Además, faltan incentivos adecuados para favorecer la implicación de los investigadores científicos en proyectos de desarrollo local, como por ejemplo la posibilidad de conseguir que este tipo de trabajos sean evaluados en los currículos académicos.

La AEI-AGRI apoya el acceso a los recursos europeos de investigación a través del citado enfoque multiactor, pero no se ha trabajado lo suficiente en reducir algunas barreras que encuentran los actores económicos locales para acceder al programa Horizonte 2020 (como el uso casi obligatorio del idioma inglés y la exigencia de que sus iniciativas estén integradas en los grandes proyectos dominados por las grandes corporaciones).

La innovación rural es eminentemente local y debe tener en cuenta las potencialidades y aspectos diferenciadores de cada territorio. Ninguna de las políticas actuales con impacto en los territorios rurales provee de una estrategia integral (o de las herramientas para su creación) que pueda articular los esfuerzos de in- novación dentro de la AEI-AGRI o de otros pro- gramas. En particular, la AEI-AGRI considera la innovación como un aspecto transversal de las propuesta de acción local en vez de como un proceso sujeto a metodologías específicas para la identificación y aprovechamiento de oportunidades.

> Un grupo de discusión establecido por el European Network for Rural Development (2011) ha encontrado varias dificultades en el estado actual de la innovación en el enfoque LEADER. Entre ellas cabe destacar la falta de una definición clara de lo que debe en- tenderse por innovación y la ausencia de criterios de elegibilidad específicos que tengan en cuenta aquellos aspectos intrínsecos de los proyectos más innovadores (como por ejemplo su mayor incertidumbre) que es, en general, lo que hace que estos proyectos resulten menos atractivos en comparación con los proyectos tradicionales de acuerdo a los criterios estándar del FEADER. En consecuencia, la innovación ocupa una posición periférica en el enfoque LEADER, estando sujeta al libre albedrío e interpretación de los Grupos de Acción Local que ejecutan el programa en cada territorio.

> La cercanía con el territorio de que gozan los GAL y su orientación estratégica, los hace candidatos para (y, en cierta medida, responsables de) la promoción de la innovación a escala lo- cal. Sin embargo, para este cometido el enfoque LEADER no plantea ninguna metodología específica (Dax and Oedl-Wieser, 2016) y, dada la relativa rigidez de las políticas de des- pliegue de los distintos fondos europeos de desarrollo, tampoco encuentra vías naturales de canalización.

> Falta una visión de conjunto que identifique las sinergias y complementariedades entre los distintos fondos europeos con potencial para la promoción de la innovación en el entorno rural (como el FEADER y el programa Horizonte 2020, pero también el FEDER y el FSE).

Los nuevos modelos de innovación en el en- torno rural deberían facilitar la creación de una cultura emprendedora entre las comunidades y las empresas locales. Deben también posibilitar la construcción de estrategias de desarrollo basadas en los aspectos diferenciadores de los territorios y capaces de capturar más valor añadido y aumentar el retorno económico, así como de aprovechar las oportunidades de creación de empleo y de mejorar la competitividad en sectores que tradicionalmente tienen bajos índices de desarrollo en la UE. Es, pues, necesario favorecer modelos que impulsen la innovación, pero que sean modelos específicamente pensados para los entornos rurales, de forma que se propicie la capacitación de los actores presentes en el me- dio rural y se facilite la inclusión de los agentes del conocimiento en los modelos locales de gobernanza.

Tanto el enfoque de la especialización inteligente como el enfoque LEADER influyen en es- tos objetivos. Su utilización en el medio rural re- quiere abordar el tema de la gobernanza multiactor y multinivel, y más específicamente el papel a desempeñar por los GAL (dada su relación con el territorio y su organización basada en sistemas de gobernanza públicos-privados) para contribuir a que la cultura de la innovación recorra lo que llamamos la milla rural.

Hacia una metodología Smart LEADER

Planteamos en este artículo la oportunidad de adaptar a nivel local, y salvando las diferencias específicas de cada territorio, las metodologías y enseñanzas que el enfoque de la Especialización Inteligente proporciona a escala regional y nacional, de tal modo que pueda habilitarse la capacidad de innovación del medio rural con el con- curso y apoyo de las herramientas del enfoque LEADER.

Smart LEADER es una propuesta metodológica de renovación del enfoque LEADER para potenciar la innovación en el medio rural mediante su integración con el enfoque de la Especialización Inteligente, y todo ello en el marco de un nuevo modelo de gobernanza local (Gobernanza Smart+) que permita la incorporación de los agentes del conocimiento en el ya citado proceso de participación local CLLD (Community-Led Local Development).

Nuestra propuesta Smart LEADER ha sido elaborada a partir de la experiencia del GAL TA- GUS (Asociación para el Desarrollo Integral del Tajo-Salor-Almonte) en la implantación de una estrategia de innovación para dicha comarca extremeña (Tagus et al., 2014; Muriel González, 2016), dando respuesta a las deficiencias antes identificadas.

Los objetivos de desarrollo local planteados en esta experiencia, iniciada de forma voluntaria en 2014, eran los siguientes:


> Impulsar procesos de innovación basados enlas ventajas comparativas territoriales, y fomentar el surgimiento de economías de escala en torno a un conjunto de actividades, incorporando la investigación, la innovación y el desarrollo de nuevas iniciativas económicas.

> Atraer nuevas oportunidades de financiación, así como inversiones y aportaciones desde el exterior de la comarca.

Se debe señalar que la metodología Smart LEADER no pretende ser una sustitución del tradicional enfoque LEADER ni en modo alguno minusvalorar sus éxitos en la promoción del desarrollo rural, sino que se plantea como una medida complementaria orientada a la promoción de la innovación rural basada en el conocimiento. Smart LEADER no propone tampoco fomentar la fragmentación de las RIS3 regionales en estrategias de ámbitos subregionales, sino facilitar su implementación mediante la puesta en común de la lógica de intervención del enfoque de la Especialización Inteligente con otras herramientas y otros actores, como las del enfoque LEADER y los GAL, y todo ello en el marco de los procesos RIS3 que se vienen llevando a cabo a escala regional y/o nacional.

La metodología Smart LEADER cuenta con una serie de elementos que se relacionan con los pasos dados en el proceso de elaboración de la RIS3 (EC, 2012), aunque con peculiaridades específicas asociadas al medio en que se aplican y que tienen en cuenta su relación vertical con las estrategias de investigación, innovación y desarrollo regional (RIS3), por un lado, y con la actividad genérica de desarrollo rural de los Grupos LEADER, por otro.

Selección de ventajas comparativas

La identificación y selección de las ventajas comparativas del territorio es la primera fase del “pro-ceso de descubrimiento emprendedor”, en el sentido dado a este término en la terminología de la RIS3, un proceso inclusivo que involucra a todos los actores que interactúan en los procesos de innovación, además de a los agentes del conocimiento relevantes. En muchos casos, el pro- pio territorio no contará con una presencia significativa de estos agentes del conocimiento, por lo que los Grupos LEADER pueden tener un papel relevante en atraer a dichos agentes desde el nivel regional u otros ámbitos geográficos o eco- nómicos con los que el territorio pueda relacionarse, así como en asegurar la participación de otros actores locales relevantes.

En la identificación de las áreas de especialización (prioridades) resulta importante una serie de requisitos:

            >  Capacidad para generar crecimiento más allá 
de la propia actividad económica identificada y para mejorar la competitividad, tanto incre- mentando la participación en la cadena de valor asociada como mediante el impulso de otros sectores y negocios que puedan aprovecharse de la identificación de ámbitos diferenciadores.

            >  Alineamiento con las prioridades de la RIS3 regional/nacional. En la medida en que las áreas de especialización local demanden capacidades de investigación e innovación identificadas también en la región, su desarrollo será más simple y contará con más recursos económicos e institucionales. En un escena- rio ideal, las actividades soportadas por la metodología Smart LEADER corresponderían a un proceso de correspondencia y refina- miento (match & refine) con respecto a las RIS3 regionales, estando encuadrada la actividad (o actividades) identificada en algunas de las prioridades regionales, concretándose finalmente en un producto de ámbito local. No obstante, en el caso de que las áreas de especialización local identificadas no estén alineadas con las prioridades de la RIS3 regional/nacional, es fundamental que los actores involucrados localicen otras redes interterritoriales de asociación económica integrándose en ellas, dado que por sí solos difícilmente podrán generar o atraer suficiente actividad innovadora. En este sentido, es necesario que la estrategia RIS3 regional/nacional sea capaz de, eventualmente, reconocer estos esfuerzos autónomos y reconfigurarse para integrarlos como parte de un pro- ceso continuo de revisión y diálogo con los actores emprendedores.

Patrón de especialización

Tras la fase de identificación de las ventajas competitivas de un territorio, procede establecer un “patrón de especialización” que clarifique los impactos económicos y las necesidades tecnológicas básicas que se requerirán, mostrando las siguientes conexiones:

            >  Áreas o actividades económicas del territorio que potencialmente pueden beneficiarse de la especialización en determinados ámbitos de la ciencia, la tecnología y actividades seleccionadas, junto con la forma en que este impacto se produce (desarrollo de un plan de acción que muestre los retos a conseguir).

            >  Kets (Key Enabling Technologies, o TFE, Tecnologías Facilitadoras Esenciales) relacionadas.

            >  Escenarios exploratorios de aplicación según las distintas áreas económicas incluidas. 
El Patrón de Especialización da a la comunidad rural una visión plausible de las implicaciones prácticas que la innovación basada en el conocimiento puede tener en sus actividades cotidianas, y pone en valor tangible el ejercicio previo de selección de las ventajas comparativas identificadas en la fase anterior.

Modelo de Gobernanza Smart+

El modelo de la cuádruple hélice propuesto por la metodología RIS3 (EC, 2012) demanda que en cada región la sociedad civil se una a las organizaciones y empresas del sector privado, del sector del conocimiento y de la Administración pública para dirigir los esfuerzos en innovación de manera más eficaz. En cuanto al enfoque LE- ADER, su modelo de gobierno ya incluye a la sociedad civil, junto con el sector privado y las Ad- ministraciones públicas locales; en el caso de los GAL, los actores necesarios que faltan para desarrollar las actividades de innovación locales son precisamente los del conocimiento (figura 3).

La Gobernanza Smart+, que se propone como parte de la metodología Smart LEADER, de- manda que el proceso de toma de decisiones presupuestarias y de lanzamiento de actividades de fomento de la innovación se impulse por el GAL correspondiente, ya que en él están representa- dos todos los actores, incluyendo los del sector del conocimiento. De esta manera, los actores que se incorporan a las actividades de especialización identificadas serán corresponsables de las decisiones estratégicas adoptadas para la implementación del plan de acción Smart LEADER, por lo que hay que añadir el compromiso de la corresponsabilidad al de coliderazgo colaborativo ya contemplado en la RIS3.

En la Gobernanza Smart+, la labor del grupo GAL es catalizar y gestionar técnicamente las actividades propuestas por los diferentes actores, dentro del espíritu participativo del enfoque LEADER. Deben actuar también de “puente” para el alinea- miento de dichas propuestas con las RIS3 regionales o nacionales, en conjunto con los agentes del conocimiento, mayormente involucrados en la dinámica operativa de ambos niveles de especialización, y acorde con el modelo de gobernanza relativo a la RIS3 planteado por el gobierno regional.

Plan de acción

La elaboración de un Plan de Acción es, en esencia, un proyecto de implementación de las potencialidades innovadoras identificadas en el patrón de especialización previo. El Plan de Acción debería contener los siguientes elementos:

            >  Una visión compartida, por parte de los acto- res locales, de la transformación que necesita el territorio mediante la innovación.

            >  La definición de una misión o declaración de los compromisos asumidos por los actores relacionados con el área correspondiente para contribuir a una visión global sobre el desarrollo del territorio.

  • Por cada dominio prioritario identificado es necesario elaborar un listado de retos interrelacionados para la consecución del modelo de desarrollo definido por los actores locales, y una lista con las acciones de innovación correspondientes que pueden afrontar dichos re- tos. Es importante que la responsabilidad de cada una de las acciones recaiga en uno o varios agentes claramente identificados y que se comprometen a su ejecución.
  • Una planificación temporal y acotada de las acciones.
  •                        >  Un plan de evaluación y seguimiento de las acciones incluidas en el plan, relacionándolas con los resultados esperados por cada dominio prioritario y con los retos asociados. 
Aparte del apoyo técnico en el proceso, el grupo GAL tiene un doble papel en la ejecución del plan de acción: el de identificación de sinergias entre las actividades del enfoque LEADER tradicional y de la RIS3 regional, y el de canalización de la acción innovadora dentro de la comunidad local mediante procesos participativos, pudiendo recurrir a las herramientas de los ecosistemas de innovación. 

  • Ecosistema de innovación
  • 
Las peculiaridades que generalmente caracterizan las economías de baja densidad (OECD, 2016) sugieren que la promoción de una actividad innovadora participativa necesita herramientas específicas puestas al servicio de los agentes dentro de la metodología Smart LEADER. La composición de estas plataformas de apoyo al ecosistema de innovación debe analizarse más bien por parte del grupo GAL atendiendo a las necesidades específicas del territorio y recurriendo, cuando pueda hacerse, a herramientas externas o preexistentes.

Algunos ejemplos del tipo de recursos que pueden apoyar a un ecosistema de innovación para el enfoque Smart LEADER son los siguientes:

1) talleres de cocreación, ideación,...;

2) cursos MOOC de emprendimiento, innovación aplicada, branding, e-commerce...;

3) guías de recursos externos de interés para la comunidad, plataformas de intercambio de ideas...;

4) workshops y eventos planificados dentro del plan de acción de Smart LEADER;

5) acceso a recursos del conocimiento por parte de los agentes involucrados, y

6) información sobre recursos institucionales para la innovación y el emprendimiento, posibilidades de crowdlending, crowdfunding y otros modelos de negocio no clásicos. 
La presencia en internet de ecosistemas de innovación puede contribuir a concitar el interés y la participación de agentes fuera del territorio local. El papel formativo del ecosistema de innovación de un plan Smart LEADER trasciende, en realidad, la ejecución de este plan y se constituye como un recurso valioso de transformación cultural de la comunidad hacia otros modelos económicos, productivos, pedagógicos...

Evaluación y seguimiento

La implementación de la metodología Smart LEADER debe ir acompañada de un plan de evaluación y seguimiento adecuado, elaborado en relación a los resultados que el plan de acción se propone alcanzar.

Es importante tener en cuenta que la evaluación de los indicadores de Smart LEADER podría integrar el plan de evaluación y seguimiento de la RIS3 regional y actuar como un buen indicador del impacto en los territorios de las políticas regionales de especialización inteligente.

Además, Smart LEADER también podría complementar la estrategia RIS3 regional como instrumento para la transformación de la cultura emprendedora del territorio, por lo que sería interesante evaluar, por ejemplo, lo siguiente:

Mejoras en las competencias innovadoras de la comunidad y del grupo GAL, así como en el incremento de los perfiles emprendedores e innovadores en el territorio.

Implicación de los agentes del conocimiento en las actividades económicas del territorio. Aprovechamiento de las políticas RIS3 regionales en el territorio.

Utilización del ecosistema de innovación. Capacitación y visibilidad de las empresas lo- cales para el acceso a recursos externos de in- novación e inversión.

Formación de clústeres en torno al área o áreas de especialización inteligente del territorio e interconexiones con otras áreas eco- nómicas.

 

Conclusiones

La propuesta metodológica Smart LEADER se suma al creciente número de iniciativas que surgen del interés en la promoción de la innovación y la participación local en el medio rural, y en el potencial que puede tener una especialización inteligente en este ámbito, llenando un vacío estratégico que otras herramientas de política pública no están abordando explícitamente.

Smart LEADER tiene un alto carácter experimental y se coloca en el marco del enfoque LEADER. Su objetivo es abordar de manera explícita la promoción de la innovación rural, mostrando la falta de metodologías específicas para esta tarea. También se propone como un marco adecuado que tenga en cuenta las conexiones entre los actores locales y otros agentes de innovación no presentes en el contexto local (conexiones extralocales), así como con otros niveles de gobierno (conexiones verticales).

La Especialización Inteligente se ha introducido en la política de cohesión como un enfoque de racionalización y optimización de las políticas públicas, animando a los actores regionales, especialmente los gobiernos regionales, a responsabilizarse “a sí mismos mediante la generación y la promoción del crecimiento de nuevas actividades de exploración e investigación” (Foray, 2015).

De igual modo, Smart LEADER tendría el potencial de maximizar el impacto de las estrategias de desarrollo rural financiadas por el FEADER, y en particular las orientadas específicamente a la participación local y a la innovación, como el en- foque LEADER. El apoyo a la diversificación eco- nómica que promueve el enfoque LEADER tendría mayor potencial de éxito si se realizara dentro de un contexto de diversificación especializada como el que identifica el enfoque de la Especialización Inteligente. En este sentido, la identificación de un limitado número de prioridades y la concentración de las inversiones en nuevas actividades de exploración e investigación relacionadas represen- tan un importante elemento de novedad introducido por la metodología Smart LEADER.

Específicamente, Smart LEADER ayudaría a los territorios rurales a sumarse de forma más efectiva a las RIS3 de las regiones en que se encuentran, y contribuir así a la actuación de esas estrategias: un aspecto crucial de Smart LEADER es entonces su integración con estrategias de ámbito superior.

Adicionalmente, la creación de una cultura de la innovación local en el marco de la metodología Smart LEADER permitiría una mayor proximidad

a otras políticas europeas de innovación que actualmente tienen dificultades para enlazar con el medio rural, como el programa Horizonte 2020 y las iniciativas de los grupos operativos de AEI- AGRI. Smart LEADER proporcionaría la base estratégica necesaria para dirigir las iniciativas de los grupos operativos de la AEI-AGRI y maximizar sus beneficios para los territorios.

Los territorios rurales más capacitados podrían aspirar a ser socios activos dentro de estas estrategias y trabajar para una mejor aplicación práctica de la investigación básica en la agricultura de la UE. De esta manera las estrategias de desarrollo local ya existentes podrían enriquecerse con acciones de innovación dirigidas a la implicación de agentes del conocimiento externos al territorio y contempladas en un plan de acción concreto para la innovación local, así como planteado por la especialización inteligente y por la AEI-AGRI, pero con la ventaja de conectar las inversiones en I+D con actividades económicas relevantes para la comunidad local, y como par- te de una visión de desarrollo compartida.

Dentro de este enfoque, los grupos GAL tienen el potencial de actuar no solo como portado- res de intereses en la definición de las RIS3 regionales, o en apoyo a su implementación, sino des- empeñando un papel en la organización de una estrategia de innovación a nivel subregional y en su orquestación con el nivel regional. Los candidatos ideales serían los gobiernos locales y los GAL interesados en jugar un papel activo en los procesos de desarrollo, capaces de trabajar con otros actores locales y extralocales, abiertos a la cooperación con los niveles más altos del gobierno y dispuestos a proporcionar recursos humanos y financieros en esta tarea.

La implementación de Smart LEADER solicita no solamente el diálogo entre los grupos LEADER y los organismos responsables de las RIS3 regionales (incluyendo agencias de innovación), sino también entre las autoridades de gestión de los fondos de desarrollo rural FEADER y los fon- dos de desarrollo regional FEDER.

Además, el liderazgo político juega un papel crucial para garantizar la estabilidad en todo el proceso, desde el local al regional, reconociéndose la necesidad de un trabajo metodológico adicional para proporcionar disposiciones adecuadas por el tipo de gobernanza colaborativa que se plantea.

Finalmente, Smart LEADER ofrece a los grupos GAL la oportunidad de proponerse como agentes del sistema de la innovación local, calificándolos como parte de aquellas instituciones,como actores y redes esenciales que tienen la capacidad de vincular empresas, comunidades e instituciones en una variedad de escalas y espacios a través de una combinación de fuerzas bottom-up y top-down, así como enlaces internos y externos al área territorial. Por eso, Smart LEA-

DER plantea retos de cambio cultural bastante importantes a los actores del desarrollo rural, y más específicamente a los grupos LEADER, en términos de recursos de conocimiento, recursos relacionales y capacidades de movilización, local y extralocal.

 

ER-0930/2013 GA-2013/0384 SR10-001/2014

Diseño, desarrollo y gestión de proyectos para el desarrollo socioeconómico y mejora de la calidad de vida del medio rural en Andalucía.