Las mujeres reivindican su espacio en el campo

Las mujeres reivindican su espacio en el campo

Las asociaciones agrarias de mujeres reclaman más apoyo para las emprendedoras y cooperativistas en los ámbitos rurales, y de cara a la celebración del Día Internacional de las Mujeres, piden más infrestructuras de comunicación, acceso a las nuevas tecnologías y más recursos de cuidado

Con motivo de la celebración del Día Internacional de las Mujeres, que se conmemora en todo el mundo, las asociaciones agrarias de mujeres reclaman más apoyo para las emprendedoras y cooperativistas en el ámbito no urbano, así como una apuesta decidida por la titularidad compartida de las explotaciones.

Consideran necesario, igualmente, la cooperación entre los diferentes agentes que participan en el desarrollo de los pueblos para pedir más infraestructuras que acaben con la brecha digital y mejores comunicaciones. “Para que haya trabajo en estos ámbitos, hacen falta que funcionen bien las nuevas tecnologías, y haya buenas infraestructuras de carreteras para transitar”, sostienen.

Aglutinar la voz femenina rural

La presidenta de la Federación de Mujeres Rurales de Castilla-La Mancha (Fademur), Elisa Fernández, destaca la importancia de estas entidades para “aglutinar la voz de las mujeres rurales”, que, en su opinión, “deben ir más allá de las demandas de agricultura y ganadería”.

Fernández reivindica guarderías y redes asistenciales para dependencia y mayores, que ayuden a fijar población en los medios rurales y a que las mujeres se empoderen. “Castilla-La Mancha es muy rural, y tiene más de 500 municipios de menos 500 habitantes”, señala y reclama servicios para comarcas en las que entre una veintena de municipios suman 4.000 habitantes.

Sobre su proyecto ‘Tierra de emprendedoras”, con la organización en 2017 de ferias, jornadas y muestras artesanas a  pueblos de Toledo, Fernández señala que “seguiremos”, e intentarán captar el apoyo de las diputaciones (ya cuenta con la de Toledo y Albacete) de la región, y potenciar una red a nivel regional que reúna a negocios de agroalimentación, artesanía y servicios. “Tienen que tener apoyo público para que su producto llegue, y potenciar los canales cortos”.

La federación también seguirá realizando cursos de formación, de autoempleo en el medio rural, foros para compartir experiencias y fijar población, y actos para luchar contra la violencia de género, además de apostar por cooperativas de servicios.

De hecho, ya ha fijado para los próximos lunes y martes la celebración de su Encuentro de Cooperativas y Emprendedoras en Talavera de la Reina, en el que participarán más de 150 mujeres rurales “con una historia ejemplar que contar” sobre emprendimiento.

De la misma manera, Fademur ha sido reconocida hace pocos días por la Dirección General de Programas de Empleo de la Junta de Comunidades como entidad homologada para el asesoramiento y tutorización de personas emprendedoras, una labor que la federación continuará desarrollando “con el mismo espíritu ya que el papel de la mujer en las economías y en el desarrollo rural es fundamental para nuestra región”, según Fernández.

“La mujer es un valor”, sentencia Fernández como defensora del mundo rural.

Las grandes desconocidas

Por su parte, la presidenta nacional y provincial de la Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural (Amfar), Lola Merino, destaca la visibilidad que han alcanzado las mujeres rurales en las últimas décadas, gracias al trabajo de organizaciones como la que dirige.

“Eran las grandes desconocidas”, recuerda Merino, que valora el empoderamiento femenino logrado “en espacios en los que antes únicamente había hombres” y que ha permitido que “hoy haya agricultoras, ganaderas, presidentas de cooperativas, alcaldesas, cazadoras, o rehaleras” .

Las mujeres rurales, según la presidenta de Amfar, tienen en la actualidad voz “en la toma de decisiones y participación en los ámbitos socioeconómicos”, tal  y como lo demuestran las cifras de emprendimiento, que recogen que el 54% del total de emprendedoras rurales “Estas mujeres apuestan por su entorno y por una vida profesional y personal, aunque montar un negocio sea complicado”.

Pero a pesar de estos avances, Merino señala que “todavía quedan retos” para conseguir “la igualdad real”, por lo que reclama la mejora de infraestructuras en carreteras, la dotación de servicios para mayores, el acceso a nuevas tecnologías, o medidas de conciliación.

Para Merino es necesario “conseguir que las mujeres dejen de renunciar a su vida profesional y personal para disfrutar de los mismos derechos, porque siempre han sido las grandes sacrificadas”.

De cara a este 2018, Amfar pondrá “de moda” el mundo rural para frenar, entre otros objetivos, “el grave problema de la despoblación”. Merino asegura que en estos territorios, donde se concentra el 80% de la superficie española, “la mujer es clave”, pues “un pueblo sin mujeres, se muere, y por ello hay que atender sus necesidades”.

Perspectiva de género

Sobre la igualdad en el campo, la directora del Instituto de la Mujer, Araceli Martínez, ha afirmado que es preciso aplicar la perspectiva de género en todos los ámbitos para conseguir el desarrollo rural en Castilla-La Mancha.

En la reciente presentación de la IV edición de la Universidad de la Mujer Rural, Martínez ha dicho que esta entidad ayudará a diversificar la economía para fijar población en el territorio ya que “no basta con que las mujeres estén presentes, es necesario su empoderamiento para tomar decisiones y una de las herramientas imprescindibles es la formación y el aprendizaje”.

Conservación de los pueblos

Por su parte, Afammer también es coincidente en que el empleo, la formación y las nuevas tecnologías “son pilares fundamentales para abrir el camino hacia la igualdad real de la mujer rural” y, por ende, para “asegurar la conservación de los pueblos”.

Según la presidenta provincial y nacional de la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural, Carmen Quintanilla, es necesario potenciar políticas activas de empleo, programas de formación y avanzar en el acceso a las Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC).

Otra necesidad prioritaria qeu apuntan es la mejora y la puesta en marcha de las infraestructuras, transportes y servicios sanitarios y educativos que permitan a los pueblos “disfrutar de las mismas oportunidades”.

Así, Afammer seguirá trabajando por mejorar la vida de las mujeres rurales que “sufren una doble discriminación, una por ser mujer, y por vivir en un entorno rural en el que las oportunidades siguen siendo menores que en las ciudades”.

“En el caso de las que sufren algún grado de discapacidad esta discriminación es aún mayor”, agrega Quintanilla, que destaca la firma de un convenio con la Fundación ONCE e Inserta Empleo “con la intención de formar, mejorar la empleabilidad y romper las barreras de este colectivo”.

“Si queremos que los pueblos sobrevivan es necesario acabar con las desigualdades en el ámbito laboral, social y personal”, sentencia, así como ve “es inadmisible que solo un 3,5% de las mujeres sean directivas de las cooperativas pese a ocupar el 25% de los socios”.

“También es necesario un cambio de mentalidad par que las mujeres no abandonen su puesto de trabajo por la maternidad”, aduce, pues “si no feminizamos el campo, el medio rural se extinguirá”.

Por ello, Afammer apuesta “por el relevo generacional” y porque las mujeres “puedan conciliar su vida personal y laboral” a través de políticas que favorezcan la creación de recursos como guarderías, centros de día, o residencias para mayores que “descarguen a las mujeres de este tipo de cuidados”.

En cuanto a la violencia de género en el medio rural, asegura que “el silencio es aún” porque las víctimas “tienen más dificultades para acceder a los recursos policiales y sociales”.